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viernes, 26 de octubre de 2012

Aquel Flaquito



Una vista silenciosa para aquel flaquillo que es condenado, que dejo de ser mas que eso, un simple cigarrillo para convertirse en la fiel compañía de cada día.

El humo susurra: atraviésate el corazón con esas sensaciones que produce y conducen al espíritu avivado a mostrar una postura ruda.
Todos lo conocieron, todos saben de el, la curiosidad por conocer el crisol de su voluntad al que no se puede resistir, donde la fatalidad pierde su imperio y utiliza su magia para convertirse en aquel rollo de hojas de tabaco capaz de quitar las preocupaciones carnales, capaz de calentar en la noche más helada, mentira, ese ese es el engaño mas grande que se haya inventado, un cigarrillo no apaga el frio, un cigarrillo engaña, pasa que… cuando la  brasa esta  cerca  calienta la nariz y los dedos por segundos, con el humo creando la ilusión de calentar el cuerpo mas helado.
Con exactitud no se sabe de color se trata: quizás sea naranja, amarillo, café o tal vez sea la mezcla sutil entre estos tres, en efecto a vista  se diferencia el blanco del otro color.  Marlboro, Hamilton, Pall Mall, Lucky Strike, Inka, etc son algunos de los que encontraras en cada carrito de golosinas, bodega, supermercado, donde vayas, pues con unos ocho y alguito mas de centímetros, estos cigarrillos desenfrenan aquellos pensamientos tan profundos que se pueda tener.
Una compañía cada tarde, tan libre, pues esa magia es doble: un lado de esta magia es blanca donde se ven las letras inscritas, haciendo reverencia al nombre del cigarrillo tan pareja, tan perfecta, de buen tamaño elaborado con tabaco sazonado muy oscuro casi amargo con las huellas de un vicio que lleva el nombre de delirio.
¿Cuál fue su sueño? ¿Para qué lo hicieron? - digo yo -  quizás sea para que los hombres lo encubran y otros lo repudiasen. Para que deje tantas huellas desde su existencia con ese olor tan perceptible y extraño como una rosa que no florece.
Casi terminando 12 meses para archivar un año mas a nuestras vidas ¿cuantos días han  dedicado a su voluntad, a su dominio? a esa conspiración del tabaco contra el hombre, a debatirse contra los deseos por  fumar y el pretexto ideal para dejar de hacerlo, la mayoría por no decir todos terminan por abandonarse  al espacio, al humo y ha esa colilla interminable que solo sabe a final.
Una segunda parte del cigarrillo es vital es lo mas puro en aquello tan impuro; un algodoncito capaz de resistir tan asfixiante humo, no se le da mas de tres minutos y es todo lo que da, consumido por cada aspiración.
Cada noche es igual a las otras, cada noche es eterna con uno, o dos quizás tres; con una de estas dosis se puede uno quedar tranquilo y  reflexionar de haber sentido y vivido el día.
Todos los seguidores del cigarrillo saben que fumar no es un juego, saben del espanto que acompaña a sus gestos, sabiendo esto bajo  responsabilidad nos hemos entregado a el por voluntad propia para seguir con algo tan vano, pero sutil.
Lleno de odio por la necesidad y por el bien de la sociedad el cigarrillo fue  condenado por Jacobo I de Inglaterra por «repulsivo para el olfato, desagradable para la vista, peligroso para el cerebro y nocivo para los pulmones».
Cuantas personas cerraron sus ojos para siempre por el, sin obsesiones macabras inclinado a no perdonar nada a nadie solo le gustaría que la tierra fuese de vidrio para hacerla saltar en pedazos y así reducirla al humo mas excitante para la humanidad.
Una día más y seguimos con el: entre nuestros  labios y aquellos dedos tatuados por el olor mas raro, el humo se abalanza sobre nuestras manos, rostros y cabellos para impregnarse y ser el exceso de aquel flaquillo.