Asombra que en los años escolares se enseñe a los niños y a los jóvenes todo menos lo esencial: el arte de ser felices, la asignatura de amarse y respetarse los unos a los otros, la carrera de asumir el dolor y de no tenerle miedo a la muerte, la milagrosa ciencia de conseguir una vida llena de vida.
¿Para que le sirve a un joven obtener un titulo de médico , abogado, de cura o de ingeniero si luego sigue siendo egoísta, si no puede evitar quebrarse ante el primer dolor, si resulta que luego es esclavo de qué dirán o de la obsesión por el prestigio, si cree que se puede caminar sobre el mundo pisando a los demás?
J.L. Martín Decalzo
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